Cigarette

martes, 23 de febrero de 2016

Sobreviviendo

Eran las 6 de la mañana, y debía llegar a mi destino a las 8 en punto.

Equipado con mi arsenal y completamente uniformado, me dirigía a la batalla.

Todo estaba oscuro, frío. La lluvia era digna de un apocalípsis. Casi no había luz artificial...

Y sí, el mundo se había acabado. Estaba todo lleno de monstruos, zombies, extraterrestres y alimañas de toda clase.

No podía encontrar señales de vida humana con la que interactuar. Yo era un sobreviviente del exterminio. El apocalípsis ya había terminado y Dios no volvió. Confirmé que Dios no existe.