Cigarette

martes, 23 de febrero de 2016

Sobreviviendo

Eran las 6 de la mañana, y debía llegar a mi destino a las 8 en punto.

Equipado con mi arsenal y completamente uniformado, me dirigía a la batalla.

Todo estaba oscuro, frío. La lluvia era digna de un apocalípsis. Casi no había luz artificial...

Y sí, el mundo se había acabado. Estaba todo lleno de monstruos, zombies, extraterrestres y alimañas de toda clase.

No podía encontrar señales de vida humana con la que interactuar. Yo era un sobreviviente del exterminio. El apocalípsis ya había terminado y Dios no volvió. Confirmé que Dios no existe.


Un perro asustado tiritaba de frío y miedo, herido por algún ataque brutal, y solo podía mirarlo con pena mientras seguía mi camino.

Ruidos infernales se escuchaban a lo lejos. Probablemente los pocos humanos que quedaban estaban siendo sometidos a la esclavitud, o quizás eran sodomizados por algún demonio. Tal vez los zombies se estaban alimentando de él... O era posible que los extraterrestres estuvieran usándolo para crear una nueva raza humana.

Finalmente empiezo a acercarme hacia el lugar donde debía encontrar un medio de transporte, antes de ser atacado por alguna bestia y nunca llegar a mi destino.

La tormenta no paraba, y los rayos iluminaban el cielo como nunca antes lo pudo hacer el sol. Con miedo, tragaba la poca saliva que podía juntar, y me aferraba con fuerza a mi equipamiento de batalla.

Un sonido ensordecedor se acercaba a mi. Un acorazado de metal extraterrestre se iba acercando con gran escándalo, y llevaba prisioneros de guerra. Sin duda, era una nave enemiga. Por sus ventanas a lo lejos podía ver a otras personas, mirando hacia afuera con cansancio, frío, miedo.

Pero no podía huir. Mi sentimiento de salvar a las pocas personas que quedaban era demasiado grande, y me cruzaba intencionalmente en el camino.

Logré subir a la máquina infernal, y una vez instalado en la cabina del piloto, metí mis manos a los bolsillos, y saqué mis primeras armas de combate... y mirando al piloto de la nave, dije...


-Hola, buenos días. Pago escolar.

Guardé el boleto y mi pase escolar.

Me senté y me fui raja dormido al liceo.


Cada vez que llovía en invierno me imaginaba cosas así :P Ahora ya no tanto, porque cada vez llueve menos :(


Historia dedicada a la enfermera alemana que estoy conociendo...

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