Muchas personas alguna vez han tenido una infección. Aunque no sean las más dolorosas, las infecciones de "ahí abajo" son las más preocupantes.
Hace años, muchos años, yo también tuve una infección "ahí abajo", con mucha sangre y dolor.
Jamás olvidaré el día en que eso pasó, y por culpa de quién fue... y si, fue una mujer.
Para los mal pensados, no hablo de una ETS (Enfermedad de Transmisión Sexual). Nunca me he contagiado de nada de este tipo. A veces creo que soy inmune. Hablo de una infección urinaria.
Yo tenía tiernos 10 años. Iba en 5º Básico.
Después del recreo, tocó clases con la profesora más desagradable que recuerdo, o al menos una de las más desagradables. Me encantaría decir el nombre real, por la pura rabia que siempre le he tenido, pero como ningún nombre que he dado es real, la llamaremos "Cara de Plato".
Muchas veces pasa que cuando se puede ir al baño, no dan ganas; y cuando uno "ya no puede ir", bajan las ganas. A mi me pasó eso...
-Señorita Cara de Plato... Puedo ir al baño? -pregunté urgido-
-Pero cómo? Recién terminó el recreo y no fuiste? -respondió enojada y sorprendida-
-Es que no tenía ganas y ahora si.
-No. Te esperai hasta el otro recreo.
Pasaron los minutos, aguanté lo más que pude y volví a preguntar...
-Seño... Puedo ir al baño? Estoy que me hago...
-Ya te dije ya po! Tuviste 15 minutos de recreo. Si no fuiste, no es mi problema.
-Pero es que de verdad estoy que me hago.
-Ah, no sé yo.
Seguí aguantando, y ya sentía que iba a explotar en meado en cualquier momento. Volví a insistir...
-(levanto la mano para poder hablar)
-Ah, no. Ya me aburriste. -me dijo sin siquiera haberle dicho que quería ir al baño)
Pensé en aguantar. Pensé en pedir permiso una última vez. Aguanté, pero no más de 5 segundos. Iba a levantar la mano, pero la mandé a la mierda. Ya sabía la respuesta.
Me paré y, en acto de rebeldía y revelación, me fui al baño sin pedir permiso.
Muchos dirán "oh, media weá, se fue a mear sin pedir permiso", pero cuando uno es chico, esto es casi un acto anarquista.
Me bajé el pantalón, saqué la manguera contra incendios y dí el agua. Se estaba quemando el colegio. Jaja... no, broma. Me bajé el pantalón, saqué el bombero y apagué el incendio. Creo que es la meada más dolorosa que he tenido.
Muchos pensarán que meé hasta deshidratarme, pero no fue así. Ya me había cagado la vejiga. El dolor fue horrible. Sentía que cada gota de meado quemaba a mi Undertaker.
Volví a clases contento por ya no tener que insistir en ir al baño de nuevo, pero adolorido. La profesora me vio adolorido y me besó la pistola de quaker. No, mentira. Qué asco. La Cara de Plato ni siquiera me pescó.
Como todos los días, después de clases me fui caminando a la casa. Había caminado apenas dos cuadras y me dieron ganas de regar las plantitas de nuevo. Cuando me preparaba para expulsar el oro líquido, me di cuenta que venían unos compañeros caminando hacia mi junto a sus respectivas madres.
Pensé en aguantar, pero no podía. Pensé en mear delante de ellos... 200, 100 veces... así tal cual, pero no podía, me daba vergüenza (siempre he sido vergonzoso). No sabía qué hacer, y ya estaba a punto de explotar en pichí.
Mis compañeros y sus mamás venían caminando por la calle, frente a mi; y yo iba caminando por la vereda, protegido por unas plantas y unas cosas como aloe vera gigantes pero con espinas.
No dí más y empecé a mearme en el pantalón. En una milésima de segundo saqué mis dotes actorales y simulé que estaba jugando básquetbol.
Mientras saltaba, me daba vueltas y me meaba, ellos iban pasando frente a mi, mirándome como si fuera un bicho raro y yo solo quería que se fueran para poder terminar de mearme en el pantalón. Agradezco a la Madre Naturaleza por haber puesto esas plantas ahí para poder pasar piola y que no me vieran con el pantalón mojado.
Recuerdo que justo ese día había Educación Física, por lo que andaba con el buzo del colegio. No atiné a nada más que sacarme el polerón y ponérmelo amarrado a la cintura, tapándome el pantalón mojado.
Me fui así caminando hasta la casa de mi abuela, que hasta la actualidad vive a una cuadra de mi antigua casa.
Llegué y le conté mi desgracia. Como estaba completamente mojado, no podía quedarme así, a si que me metí a la ducha.
Estaba feliz lavándome las presas y enjuagándome las piernas, cuando me dieron ganas de mear de nuevo. Ya no había necesidad de aguantarme, por lo que liberé mi descarga... pero venía con sorpresa.
Lo que caía no era sólo meado amarillo normal... era meado con sangre, y ardía más que la cresta.
Me salí de la ducha, meé de nuevo pero ahora en la taza del baño. Salió pichí con sangre de nuevo, pero ahora no era "sangre líquida", sino que ahora eran coágulos de sangre, así como tripitas o venas... hilos de sangre coagulada, y un dolor/ardor que jamás había sentido y espero nunca más sentir.
Fue tanto el dolor y el susto, que le dije a mi abuela y llamó a mi mamá al trabajo.
-Oye, por qué no te vienes? El niño está haciendo pichí con sangre...
Mi vieja dejó la pega botada y en un ratito estaba en la casa. Le expliqué lo que pasaba, me hizo mear de nuevo y vio lo que estaba pasando. A esas alturas, ya estaba tan cagao que podía mear a voluntad, con o sin ganas.
Partimos a la posta, me hicieron mear en un riñón de metal y me hicieron un examen de orina.
Cuento corto, me había ganado flor de infección urinaria por aguantar tanto tiempo. Me dieron antibióticos y a los 5 días ya estaba fresco como lechuga.
Gracias Cara de Plato! Muchas gracias!!
Al día siguiente, mi vieja partió hecha un demonio al colegio a enfrentar a mi profe.
No sé qué le habrá dicho mi querida madre, pero mi profe terminó llorando y pidiendo disculpas. Desde ahí, nunca más fue pesada con nadie, ni siquiera se atrevía a mirarme y pasó de ser la vieja amargada a la que le teníamos miedo a ser un amor de persona.
Desde ahí que le tengo terror a aguantarme las ganas de ir al baño, y no dudo en mear en cualquier parte si es necesario. Incluso he meado en bolsas o botellas en la micro... y sin nada, también.
Desde ahí que cada vez que como betarraga, me cago de miedo cuando meo "con color".
Mis aventuras y desventuras... Vegetariano, rockero, lanzao a la vida, enamorado, solitario, triste, feliz.
lunes, 15 de junio de 2015
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