Cigarette

lunes, 27 de julio de 2020

La Silla

A los hombres nos empieza la pubertad a eso de los 10 años... o al menos, ese fue mi caso.


-TE ESTÁN SALIENDO PELITOS, WEON OH!! -gritó mi papá-


Apenas dijo eso, me tapé y jamás volví a permitir que me miraran.

Pasado poco tiempo, me transformé en uno de esos perros que andan con el labial al aire y quería penetrar todo lo que tuviese una cavidad... y mi primera víctima fue UNA SILLA.



Yo llegaba caliente a mi casa luego de clases, y todo lo que quería era aprender sobre mi cuerpo, tocarme y sentir esas cosquillitas extrañas que se sienten las primeras veces... hasta que un día, sin querer miré el comedor, y me di cuenta que las sillas tenían unos palitos en el respaldo que estaban separados unos de otros por pocos centímetros.

Mientras almorzábamos, desarrollé una fijación con una silla en particular, que era la que estaba en la cabecera de la mesa.

Mi papá no siempre estaba en la casa, mi mamá a veces trabajaba de noche y por las tardes dormía, por lo que muchas tardes me quedaba solo estudiando y "haciendo tareas"; y después de cada almuerzo mi vieja se iba a dormir siesta antes de irse a la pega.

Un día, después de almuerzo, esperé que mi mamá se pusiera a roncar. Me aseguré mirando por la ventana -porque podían ser peos en vez de ronquidos-, y empezó el rock and roll.

Me bajé los pantalones, e introduje mi pequeño guerrero por el espacio que quedaba entre los palitos del respaldo de la silla.

El frote era casi nulo, me sobraba casi medio centímetro para cada lado, entonces tenía que moverme pa los lados para sentir el frote.

Podía estar así un buen rato si lograba sentir algo, pero más de una vez me sentí enfermo por intentar tirarme una silla, pero al rato se me pasaba y volvía a hacerlo.


Un día mi mamá despertó rápido y me pilló con la tula atrapada en la silla.

Menos mal que eso no pasó, qué vergüenza. Me hubiese sentido el weon más weon del mundo.


Lo que sí pasó, es que me cansé de mi polola de madera y traté de penetrar una palmatoria de vidrio (si, esa mierda pa poner velas), pero era muy pesada y no lograba entrar por falta de espacio, y decidí volver con la silla.


Quedé con el nepe como los gatos, con astillas, de tanto darle a la silla.

Nah, nunca tan weon. Se imaginan? El pichula e gato 😂🐈


La silla fue mi polola cerca de un año. Cuando me cansé, descubrí que podía hacer algo mucho mejor y sin miedo a ser descubierto: empecé a pajearme en el baño.



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