Ni siquiera mearon lo que escribí hace unos días, por lo que retomaré un cuento bohemio antiguo, que empecé en 2015 y nunca terminé. Realmente estaba escrito como la callampa, y ahora pude arreglarlo.
Hace poco más de un mes fui a ver a Tamara a Quilpué, después de años sin vernos. Luego de pasar un par de horas juntos, nos despedimos y eso fue todo.
Si. No hubo ni un beso, ni una caricia, ni un abrazo.
Aunque siempre nos hemos gustado, aún estábamos enamorados de nuestras respectivas ex parejas. Además, yo tampoco me atreví a hacer nada sin saber si yo aún le gustaba o no. No quería arriesgarme a intentar darle un beso para luego ser rechazado y hacer el ridículo. Pero la conversación luego de la despedida me dejó todo claro:
-Debo aceptar que moría de ganas por robarte un beso. -dije confesándome-
-Siempre nos pasa lo mismo. La pase súper bien hoy 😊 Gracias por venir a verme.
-Qué cosa nos pasa? -pregunté-
-Ninguno se atreve.
Con eso me dejó claro todo. Yo aún le gustaba, y me propuse volver lo antes posible para poder verla y darle los besos que ya hace 5 años no le había dado.
La nueva aventura empezó en la mañana, cuando desperté tarde -pa variar-, con el tiempo más que justo pa salir de la casa y llegar al terminal de buses.
Durante el camino iba muy nervioso. El motivo? Una flaite iba a mi lado y tenía miedo de ser cogoteado. Gracias a Alá se fue todo el camino escuchando reggaetón con audífonos. Si, es cierto. Iba con audífonos. No weon, no es broma. De verdad iba con audífonos.
El calor era sofocante, pero por fortuna nos fuimos todo el camino con aire acondicionado. Para hacer algo más "variado" el viaje, me pegué unas 3 líneas en el baño del bus. Cuidado si lo hacen. A veces se abre la puerta, o la ventana te vuela todo el producto 😆
Al bajar del bus en Quilpué, me fui en un peregrinaje de varias cuadras. Necesitaba apagar la sed y el calor, y en el camino apareció el elixir de la vida... un restaurant bastante acojedor que tenía el preciado manjarsh. Degusté una deliciosa Kunstmann Torobayo.
Por otra parte, fue bastante agradable mi visita a este lugar. Eran poco más de las 4 de la tarde, hacía mucho calor y era el primer cliente de la tarde. Las chicas que atendían me trataron como un rey, e incluso me rebajaron el precio. Considerando esto, aproveché y compré dos más para llevar y compartir con Tamara... y aparte, partí al baño a pegarme algo. Ya saben.
-Aló? Tamara? -le dije al teléfono-
-Aló? Hola! Cómo estai?
-Bien, en un restaurant. Aproveché de tomarme una chela. Te gusta la Torobayo?
-Si, es rica!
-Ya. Voy a llevar entonces para que tomemos algo.
Escuchar su voz y saber que estábamos tan cerca me llenó de nervios. Estaba tan nervioso, que luego de irme del restaurant, tuve que volver porque había olvidado mis lentes de sol.
Finalmente, tomé el colectivo rumbo a su casa. Estaba muy nervioso, demasiado. Me paré 5 minutos en la esquina de su casa, acomodándome la ropa, pensando en qué decir... No sabía si llamarla por celular o gritarle para que me abriera la puerta.
Pensé que era muy flaite gritarle, por lo que decidí llamarla al celular.
No fue necesario, ya que ella salió a abrir antes de marcar el llamado.
-Hola! Cómo estai? -dijo ella con una hermosa sonrisa-
-Bien, gracias, con calor...
-Siiii... Saquémonos la ropa y culiemos? 😈
No, mentira. No fue así, pero me hubiese gustado.
Nos pusimos a conversar mientras bajamos las chelitas, y al rato la convencí para que me entregara el beso de abuela... y aunque eso solo pasó en mi imaginación, la convencí de ir a comprar más.
-Vamos a comprar unas chelas? Con esta no llegamos a ningún lado.
-Querí seguir tomando? -respondió ella algo sorprendida-
-Si. Quiero que nos hagamos cagar.
-Mmm... Igual tengo una chela guardada, pero es de mi mamá... aunque hay otra guardada... y ando antojada de micheladas... pero no tengo limones... 😕
-Vamos a comprar!
-Ya, vamos.
Si bien, era temprano para ponerse a tomar en una cita romántica, el calor ameritaba bajar unas cervezas heladas.
Al volver a la casa, preparamos micheladas y por primera vez la probé con merkén. ME CARGA EL MERKÉN! No me gusta el ají, ni nada que se le parezca, nada que pique, ni excesivamente condimentado.
Y en esto se nos fue la tarde. Conversando, tomando, aguantando las ganas de hacer el delicioso, riendo... Mirando sus hermosos ojos felinos, perdiéndome en su sonrisa, extasiado con su voz.
Luego de acabar -las chelas-, llegó su madre con la abuela y tíos. Tomamos once y me sentí muy cómodo. Era primera vez que estaba "en familia" luego de meses, y estuve muy cómodo. Me reí mucho con los chistes de su tío, e incluso con sus tallas "pesadas", que obviamente pude responder y seguir el juego.
-Oye, a la Tamara le gustan los pendejos pasaos a leche. Le gustan las guaguas. Qué edad tení? -me dijo su tío-
-15. Los cumplí la semana pasada... -respondí siguiéndole el juego-
-Ah, perfecto. Oye, pero esta trae todas las semanas a un amigo distinto.
-No lo molestes, si es un amigo no más... -dijo Tamara riéndose-
-Sipo mijita. A todos los presentai como amigos... -le respondió su tío-
-Jajajaja... -sólo pude reirme-
-En qué trabajai? -me preguntó su tío, muy serio, mientras tomaba té-
-Como soy menor de edad, a veces llega un proxeneta y me paro en las esquinas.
-Ah, que bien! Tení el futuro asegurao. Ya Tamara, aplique por acá, que este cabro tiene buen futuro.
Y así seguimos tomando once, riendo, escuchando historias, hasta que se hizo de noche y llegó el momento de salir.
-A dónde van a ir? -preguntó la mamá de Tamara-
-A un motel!
Puta, si, pero no dijo eso.
-A Valparaíso -respondió ella-
Pensar en que iba a entrar en ella me devolvió los nervios.
Valparaíso. El lugar donde conocí a Tamara hace tantos años, en 2010. El lugar donde me enamoré de ella. El lugar donde me junté con amigos, donde viví tokatas, conciertos. Un lugar místico donde se vive la verdadera vida bohemia. No podía jactarme de ahora ser "Bohemio" si no me actualizaba en Valparaíso.
Nos fuimos conversando todo el camino. Trabajo, carretes... y claro, mi ex.
Conversamos sobre lo que había pasado la última vez que nos habíamos visto, y lo confundido que me sentí con su comportamiento. Esa historia aún no la escribo. Queda pendiente.
Llegamos al centro y nos bajamos en El Huevo. Vinieron a mi cabeza tantos recuerdos, especialmente al pasar cerca del Muelle Barón. Mirar el mar, los barcos, sentir el olor a choro, la brisa... todo era tan hipnotizante, mágico, místico, enamorador.
Caminamos y pasamos por exactamente el mismo lugar donde nos conocimos.
-Aquí fue... justo aquí donde nos conocimos. Estabas celebrando tu cumpleaños -le dije-
-Oh, si, qué vergüenza -se puso roja-
-Por qué?
-Porque estaba ebria, y cuando estoy así no me mido con lo que digo.
-Si me dí cuenta. Fue intimidante. Nunca me habían joteado, y menos sin saludarme antes...
Luego de recordar ese momento, seguimos caminando por la subida Ecuador hasta que llegamos a un hermoso bar: Trovalparaíso. La especialidad de la casa eran mojitos de sabores.
Recordé que para tener buen sabor en el jugo de amor hay que comer manzana (bohemios, pongan atención), por lo que pedí un mojito sabor manzana y ella uno sabor
Nos engrupimos un buen rato, hablando de trabajo, carretes, drogas, familia, estudios, golferías y borracheras... Y entre que tomábamos y hablábamos, iba al baño a desagüarme y recordar a Pablo Escobar.
Como el mojito me dejó con gusto a poco, ella pidió otro y yo pedí un Jack.
Me pegué un sorbo y sentí que me iba a curar al tiro... por lo que partí nuevamente a dibujar líneas.
-Te molesta si le pongo bebida? -pregunté sabiendo que la iba a cagar-
-Es en serio? Coca Cola... a un Jack... -dijo con cara de mierda-
-Am... Si, creo que mejor no lo hago. Es que me voy a curar al tiro si me lo tomo puro -si, me puse fifi-
-Y si vas tomando la bebida aparte? Es lo mismo, pero no vas a matar un Jack con bebida.
Y luego de seguir conversando, riendo, y blablabla, la tercera ronda fue de cerveza...
Si, ok, mucha gente dice que no hay que mezclar, que hay que pasar de lo más suave a lo más fuerte, que el hombre casao sabe más bueno, que para hacer bien el amor hay que venir al sur y mitos varios, pero mezclamos sin problemas y no nos pasó nada.
Terminamos la cerveza y nos fuimos a un bar vecino. El Cureptano, un bar mucho más rancio, uno de verdad, donde entras y te emborrachas al respirar... Donde aún puedes fumar adentro, drogarte si quieres, y nadie te dirá nada.
Luego de tomar un buen rato, fumar y tirarme las últimas líneas, cerraron el bar y nos retiramos. Caminamos algo mareados, compramos unos dulces en una panadería que estaba abierta...
-Oye, y ahora a dónde nos vamos? -preguntó ella-
-Busco una hostal o prefieres un motel? -le respondí dejandole claro lo que quería hacer-
-Conozco un motel bueno y barato por acá cerca. Ahí iba con mi ex...
Tomamos un colectivo y partimos al motel, cerca de las 3 am.
Al llegar, acomodamos nuestras cosas, partí al baño... No weon, ahora no fui a jalar, fui a revisar que mi luchador estuviera en buen estado de salud para la pelea de la noche, y estaba todo en orden.
Ella estaba mareada y cansada, por lo que aproveché y me acosté a su lado, para hacerle nanai y que se quedara dormida en mis brazos mientras veíamos monitos y, a ratos, Animal Planet.
Y así fue. La abracé y le hice cariño hasta que se quedó dormida. Aproveché, apagué la luz y empecé a sacarle la ropa, con mucho cuidado, con cariño, muy nervioso.
Tamara era mi sueño desde que la conocí en 2010, y por fin 5 años después estaba cumpliendo mi sueño.
-Qué estás haciendo? -dijo con voz de dormida-
-Te estoy sacando la ropa
-Por qué?
-Porque no te puedes quedar dormida con la ropa puesta. Hace frío y te voy a tapar. (SI WEON OH!)
-Mmmm... Si, claro -dijo con tono irónico-
Luego de que se dejó desnudar, yo también me saqué la ropa, y la abracé nuevamente. A los pocos minutos volvió a quedarse dormida y empezó mi trabajo.
Besos, caricias, la masturbé, lamí toda su miel... hasta que llegó el momento de que mi astronauta entrara en este agujero negro, en este mundo hermoso y desconocido.
Aaaahhh... un manjarsh...
Y los detalles... puta, pa qué se los voy a dar, si ya pueden ivaginarlos. 😏
Fueron 3 encuentros cercanos del cuarto tipo, donde fui abducido y pude liberar mi amor dentro este nuevo mundo, hermoso y desconocido.
Al día siguiente, salimos del motel tomados de la mano. Nos fuimos hasta su casa y volvimos a hacer el delicioso.
Me hubiese gustado rematar este cuento con esa experiencia, pero al llegar a su casa, nos despedimos con un beso y me fui, sin saber que esa iba a ser la última vez que iba a ver sus hermosos ojitos de gato.
Leer Ojitos de Gato Tour 2015 (parte 1)
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Hola! Ojalá comentes y me ayudes a difundir :)