Cigarette

domingo, 12 de julio de 2015

Ojitos de Gato Tour 2015

Hace un mes y una semana volví a hablar con Tamara. Ya había escrito sobre ella.

En este mes hemos hablado muchas cosas, pero la mayoría han sido sobre nuestra situación sentimental. Por su parte, el pololo la dejó de un día para otro, sin mayor explicación. Por mi parte, me dejaron por otro (hay otros motivos, pero es eso a grandes rasgos).

Ella y yo anduvimos un tiempo en 2010. Siempre nos hemos gustado. Siempre nos hemos tenido ganas. Ahora, ambos con el corazón destruido y los sentimientos revueltos, nos estamos "confundiendo" mutuamente.

Hace unos días atrás no di más de pena. Le propuse ir a verla, aceptó, y así empezó el Ojitos de Gato Tour 2015.





Tenía pensado llegar cerca de las 2 pm a su casa.

Me levanté tranquilamente, tomé desayuno, me masturbé... no, eso no, no había tiempo... me metí a la ducha, me sequé, me puse un vestido, me lo saqué, me puse otro, pregunté si estaba gorda, me puse a llorar, se me corrió el maquillaje, y me puse el primer vestido que me había puesto. Jaja, no, eso no.

Cuando era la 1 pm. me di cuenta que era imposible estar a las 2 de la tarde con ella, si era la 1 y yo seguía en la casa. No sé qué me pasó. Me aweoné no más.

Se suponía que iba a llover, por lo que salí abrigao y con mis pantalones militares dentro de las botas.

Llegué al terminal a las 3 pm, y llegué a eso de las 5 pm a Quilpué.

En el viaje, los recuerdos inundaron mi mente. Las veces en que iba a tokatas a Valparaíso, cuando conocí a Tamara, cuando salíamos... y claro, las veces que fui con Pepita a Valpo o Quilpué a alguna tokata, solos o con amigos. La última vez que fuimos, fue en 2013, a un concierto en El Huevo.

Todo el camino me fui hablando con Tamara, reportandole mi ubicación, viendo y publicando cosas en facebook. Al ya estar entrando a Villa Alemana/Quilpué, me dio el ataque de nervios. Me empezó a doler la guata.

Al bajarme del bus, estaba cagao de calor por la calefacción del bus, y estaba con ataque de nervios. Partí a comprar cigarros y me aseguré con el pasaje de regreso.

En lo que me fumaba un cigarro, apareció Tamara. La vi caminar hacia mi, y no pensé que iba a sentir los mismos nervios que antes, esas mismas "cosas" en la guata...

Un beso en la cara y un abrazo corto. Quedé con las ganas de un abrazo largo y de un beso largo, de esos donde llegas a revolver el almuerzo en el estómago con la lengua. La miré y volví a encontrarme con sus hermosos ojos gatunos que siempre me han hipnotizado.

Empezamos a caminar por el centro, recordando antiguas amistades y viajes... Fuimos al Teatro Velarde, donde recordé una tokata a la que fui con Pepita y unos amigos, y tuve sutiles momentos de nostalgia.

Seguimos dando vueltas por el centro, seguimos conversando de la vida, ya ahora tocando temas familiares y terminamos en una plaza. Nos sentamos y se acercó un niño...

-Oiga, me dice la hora? -dijo el niño mirándome- Usted es militar? -dijo mirando mi pantalón y mis botas-
-No, no soy militar.
-Pero me dice la hora?
-Las 6:20 pm.
-Pero usted es militar? Si no es militar, por qué anda así? -refiriéndose a las botas-
-Porque pensé que iba a llover, y por eso me puse botas y el pantalón adentro.
-Pero qué hora es?
-Las 6:20 pm -le respondí con cara de culo-

Conversamos, hablamos de la vida sana y el deporte, de su intento de aprender a andar en bicicleta y recordamos las últimas grandes borracheras y mi última caña con mi amiga Acelga...

-Vamos a tomar once a mi casa? -me preguntó-
-Yapo! Vamos!

Llegamos, me presentó a sus perras -que nadie se ofenda, me refiero a sus mascotas- y a su gato, Gordo, un enorme gato negro, y claro, me presentó a su abuela.

Tomamos once y luego nos fuimos a su pieza. Tuvimos sexo duro. Ahora me cuesta cerrar las piernas. No, broma. Lamentablemente, no pasó :(

Tomamos once y conversamos un poco de mis relaciones anteriores, de mis dramas con Pepita, donde sale al baile el hecho que yo sea vegetariano, entre otras cosas. Lo entretenido fue la interacción con su abuela, que nos contó historias de su juventud.

Al poco rato ya tuve que irme. Tenía pasaje de vuelta a las 21:20, y ya eran las 21:00 hrs.

Me acompañó a tomar el colectivo hacia el terminal.

Nos abrazamos. Lloramos. Nos dimos un beso con la lengua hasta el alma. Me pidió que me quedara y nos hicimos cariñitos toda la noche... 3:)

Sería la raja rematar de esa forma la historia, pero no pasó nada de eso.

Nos abrazamos rápidamente, nos dimos un beso en la cara.

Me fui hablando con ella por Whatsapp camino al terminal y en el bus. Aún estaba muerto de nervios, con un dolor de guata enorme. Me dio mucha pena irme, al punto de que se me escaparon unas lágrimas. No quería volver a estar ni sentirme solo, y con ella me sentí acompañado luego de bastante tiempo.

-Debo aceptar que moría de ganas por robarte un beso. -dije confesándome-
-Siempre nos pasa lo mismo. La pase super bien hoy :) Gracias por venir a verme.
-Qué cosa nos pasa? -pregunté-
-Ninguno se atreve.

Y cómo iba a saber yo que aún le gusto? Y si le daba un beso y se movía? Y si no quería? Porque claro, aunque los dos ya no estamos comprometidos con nadie, los sentimientos aún están. Aún lloramos por nuestras respectivas ex parejas, aún estamos enamorados...

Si estábamos confundidos antes de vernos, ahora estamos confundidos y con ganas de comernos.

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