Tenía 16 años.
Carmen me había metido el gol por segunda vez. Me había dejado por otro, pero la pena me duró muy poco, porque ya sabía lo que iba a pasar.
Al poco tiempo me puse a pololear con una amiga de la Diana, mi ex. Su nombre era Mónica. Si, pololié con las dos, y eran amigas. No sé si hoy en día lo son, pero en esa época si lo eran.
Mónica era otaku. Me daba risa que se anduviera disfrazando de monos animados. En esa época acá recién se estaba dando eso de los cosplays, y ella fue "pionera" en ese sentido. O al menos, para mi era algo nuevo.
Una vez me pidió que la fuera a buscar a una junta de cosplayers a una biblioteca en el centro, pero me dio vergüenza, y le dije que no tenía problemas en ir a buscarla, pero que no se acercara a mi si estaba disfrazada. A ella le gustaba "Chobits" o algo así. Al final, nunca la fui a buscar xD
Empezamos a pololear en Septiembre, y aunque no era muy linda, me gustaba mucho. Era un poquito gordita... un poquito harto, muy blanca, nariz respingada, unos hermosos ojos naturalmente delineados por sus pestañas... y aunque muchos hombres no se fijan en mujeres gorditas, yo si lo he hecho. Eso no era ni es impedimento para fijarme en alguien, y me gustaba mucho cómo era.
Llegamos a Noviembre y yo ya estaba cansado y aburrido. Era siempre la misma rutina: dos días a la semana yo salía de clases y me iba a buscarla afuera del liceo. Esperaba entre 30 minutos y una hora, la acompañaba al metro y nada más.
Y ni siquiera era algo que hiciéramos "nosotros", sino que iba acompañado de todas sus amigas. La Diana, mi ex, para no bancarse esa situación, se iba corriendo adelante de nosotros.
Creo que una sola vez nos juntamos en el centro a dar una vuelta, y ella llegó acompañada de una de sus amigas. Mónica quería que le comprara un helado y, claro, no podía dejar a su amiga mirando... a si que tuve que comprar 3 helados. No, no hablo de un Chocopanda ni de un Centella, sino de esos helados artesanales, de esos de heladería... de esos helados caros, y para un pendex de 16 años, comprar 3 de esos helados era mucho esfuerzo.
Estaba aburrido de que nunca pasara nada más intimo entre nosotros. Estaba cansado de que no pudiéramos tener sexo, como pareja normal.
Ella pasaba culeando con su pololo anterior, mi amigo, el Andrés. Yo andaba en las mismas con la Carmen. Si no era sexo oral, nos corríamos mano en algún lugar donde no hubiera gente.
Meses antes de eso, había agregado a mucha gente a MSN. Yo estaba en mi época punk, con moika y toda la parafernalia de los susodichos. Un día me metí a un foro punk, y busqué los perfiles de todas las niñas punk que habían, saqué sus emails y las agregué a todas a MSN.
Así fue como conocí a la Araceli y a la Macarena, las dos eran punkis. Araceli tenía 13 años y la Macarena, 17.
Primero conocí a Araceli, la fanática de Reincidentes.
Justo el día antes de conocernos, estaba en mi casa tomando vino esperando que mi papá se fuera a trabajar de noche.
Me puse a tomar pa agarrar valor y hacerme un piercing, porque quería llamar la atención de la Araceli. Desde ahí que tengo el piercing del labio inferior. Si, yo mismo me lo hice...
No recuerdo exactamente cómo fue, pero nos juntamos y fuimos a un parque. Conversamos un buen rato, y nos empezó a bajar la sed. Partimos a una botillería y nos vendieron una promo de Capel y Coca Cola.
En lo que conversábamos y nos reíamos de puras tonteras, empezó a hacer cosas para hacerme reir, como bailar como Shakira. Increíblemente, el movimiento de caderas le salía perfecto para sus cortos 13 años.
Las piscolas hicieron su trabajo y nos pusimos románticos, y empezamos a darnos besitos, cada vez menos tiernos y más calientes y pornográficos.
Al poco rato, aparecieron dos flaites, que ella pudo ver a lo lejos...
-Oye, mira, nos van a cogotear -dijo ella-
-Quiénes?
-Esos dos que vienen para acá.
-Como sabes? -pregunté-
-Míralos.
Los dos flaites venían hacia nosotros con unos palos, y a simple vista no tenían más de 16 años...
-Oe, teni una monea? -dijo un flaite-
-No compadre. No tengo. -respondí-
-Tení cigarro? -preguntó el otro flaite-
-No. Compré unos cigarros sueltos no más. No tengo.
-Sha... -se enojaron y habían levantado los palos pa aforrarnos-
-Nosotros ya nos vamos. -lo interrumpí- Si quieres algo, lo único que te puedo dar es esto. Queda 1/4 de pisco. Lo querí?
-Yapo shoro... Vale helmano wom.
Me saqué el cogoteo de encima y se fueron felices.
-Oye, puta, disculpa que haya regalado el pisco, pero si no lo hacía, nos iban a cogotear a los dos. No hubiese podido pelear contra los dos, y menos estando en el suelo y ellos dos parados y con palos. -le dije a Araceli-
-Si, está bien. Menos mal se fueron con eso. Estaba asustada. -me respondió-
-Tranquila mi niña. Ya se fueron. Yo te cuido.
Nos abrazamos, nos dimos unos besos y nos fuimos.
A pesar del susto, ese día fue mágico. Me fui feliz. Por primera vez podía compartir con alguien, que aunque no era mi polola, me hizo sentir único, salir de la rutina, hacer algo distinto. Pudimos conversar tranquilamente, tomar algo, reírnos, cantar... Fue algo adrenalínico, emocionante, excitante!
Si eso era ser infiel, me encantaba! Por fin pude entender a la Carmen y a la Negra cuando me cagaron!
Pero no contaba con que a los días después iba a conocer a alguien más...
Apareció la Macarena, la fanática de Soziedad Alkoholika.
Un día sábado estaba de cumpleaños una amiga de la Mónica (mi polola), la Rulo. Le decíamos así por el pelo... original, no? Fui a su casa temprano y se suponía que le ibamos a hacer una fiesta sorpresa, pero no llegaban sus amigas. Yo iba solo a ayudar a inflar globos y decorar un poco.
La abuela de la Rulo me dio cola de mono y me curé. A las niñas no les dio. Me puse jugoso y dejé la cagá. Jaja, no broma.
Justo ese mismo día tenía una reunión con mis Jefes Scouts, y tenía que irme temprano, por lo que dejé a la Mónica y sus amigas en la casa de la Rulo y me fui. Aunque no me crean, si, soy Scout.
Pero en vez de irme a la reunión, me junté con la Maca.
Yo andaba con mi clásica polera roja, jeans negros, mis botas con cordones blancos, suspensores abajo y mi morral. Típica wea punk.
Ella andaba vestida con pantis rotas, falda roja con cuadritos estilo escocesa, cinturón con pirámides, una polera negra bien apretada, morral y botas.
Nos fuimos a un parque, y pasamos a comprar un cooler. Lo han tomado? Me encanta! Mi regalón es el de limón, y si no hay, el de durazno.
Nos tiramos al pasto, conversamos, tomamos, nos curamos.
Estábamos felices de la vida, conversando...
-Oye? Tú eres virgen? -me preguntó-
-Si. Con mis pololas anteriores nos corriamos mano y todo, pero nunca lo he hecho. -mentí-
-Ah, que buena! Cachai que en mi casa todas mis vecinas de mi edad ya están embarazadas? Ninguna de las viejas de mis vecinas me cree que soy virgen!
-Deja que hablen las viejas no mah. Aparte, no es su problema si eres virgen o no. Además, es la raja que seas virgen a esta edad. Hoy en día ya casi nadie lo es.
En realidad, yo tampoco le creía, pero no tenía motivos para desconfiar. Si ella me decía eso, tenía que creerle. No la conocía.
Se acabó el cooler y partimos a comprar dos Bálticas.
Volvimos, nos tiramos en el pasto y seguimos tomando.
-Oh, sabí? No comí nada antes de salir y me voy a curar al tiro. -me dijo algo mareada-
-Jaja, tranquila, tampoco he comido. Cuando salgamos compramos pan o algo. -le respondí-
A los pocos minutos, nos estábamos dando besos... de esos que con la lengua revuelves todo el estómago. Me abrazó y se tiró para atrás, quedando yo encima de ella...
Cuento corto, a plena luz del día en el parque, se bajó la falda, me metió mano, agarró a mi Undertaker y se lo enterró... y pensé un pequeño monólogo conmigo mismo...
-Weon, se metió el pico! Me lo agarró y se lo metió! -pensé-
-Si weon. Te lo agarró y se lo metió. Si no me dices, no me doy cuenta. -me respondí-
-Y qué hago ahora? -no sabía que hacer-
-Muévete po weon! Méteselo! Eso es lo que quiere!
-Pero weon! Estai pensando como nena! Le gustaste y quiere quitarte la virginidad!
-Pero weon! Si no tengo virginidad!
-Si, pero ella no lo sabe, aweonao! Estás cumpliendo su fantasía! -pensé intentando motivarme-
-Pero es que no la conozco! Y si me pega una infección? Y si la embarazo?
-Aweonao. Dejate de llorar. Te gusta? Vas a ponerte a pensar weas ahora que la mina está caliente y desesperada por ti?
-Ya oh. Si, me gusta. Ya, lo haré. Pero me tendré que quedar con ella. No voy a andar teniendo sexo con todas. Quiero estar con una sola para siempre.
Y ahí aperré. Y cedí ante las ganas... y al cabo de unos minutos, me arrepentí y me salí.
-Oye no, para, ya, suficiente. -dije mientras me salía y me arreglaba el pantalón-
-Qué? Qué pasa? -me preguntó desorientada-
-Nada. Es que hay gente pasando por acá, hay niños, nos están mirando y pueden venir guardias.
-Mierda, verdad.
Seguimos conversando, tomando lo que quedaba de cerveza... y en eso, llegaron dos pacos en moto.
Nos rodearon...
-Buenas tardes jóvenes. Carnet de identidad, por favor.
-...
-Edad? -me preguntó-
-16.
-Edad? -preguntándole a ella-
-17.
-Qué están haciendo?
-Estábamos conversando. No hemos hecho nada malo. -respondí-
-Y eso? -dijo apuntando a las cervezas-
-Am. Es que lo compramos pa tomar algo mientras conversábamos. Nos estamos conociendo. -respondí-
-Y usted cree que de esa forma la va a conquistar? Tomando? -me dijo el paco. Con la Maca nos miramos y nos pusimos rojos- Nos van a acompañar.
-Pero no... por qué? Nos va a llevar detenidos? No sea así... -le dije afligido-
-A ver? Acompáñenos dije!
Caminamos hacia una mesa y se sentaron, y nosotros con ellos.
-No creen que son muy jóvenes para andar tomando? -me dijo el carabinero-
-Si, pero es que teníamos ganas. Nos estamos conociendo y era para pasar el rato... -respondí-
-Si, puede ser. Sabes? Yo tenía un hijo de tu edad. Un día salió a tomar con la polola, y lo atropellaron por andar curao. No te imaginas el dolor que sentí, y desde ese día que odio el trago -y se le arrancó una lágrima-
-Oh. Lo siento mucho, de verdad. -le respondí-
-Oh, tío, no llore. En serio. Estamos bien y no estamos curaos. Aparte ya queda poco y ya nos vamos. Tome con nosotros si quiere -le dijo la Maca al paco-
-No, gracias. Estoy de servicio y no me gusta tomar. Yo solo fumo -dijo sacando cigarros de una cajetilla verde que no conocía-
El carabinero prendió un cigarro pa pasar la pena de haber recordado la muerte de su hijo, y yo estaba urgido porque pensaba que nos iban a llevar a la comisaría. No sabía qué hacer para distraerlos y hacerme el weon inocente.
-Son cigarros mentolados? -le pregunté-
-Si, mentolados americanos.
-Oh, que buena! No los conozco. Me da una fumada? -le pregunté careraja-
*Me pasó el cigarro y fumé*
-Oh... Qué maravilla! Está la raja! -le dije devolviéndole el cigarro-
Pasaron unos minutos en silencio...
-Ya niños. Nos vamos a ir a dar una vuelta. Tómense eso. Si volvemos y los encontramos tomando, los vamos a llevar. Ok? -dijo el señor carabinero subiéndose a la moto-
-En serio? Ya!! Muchas gracias! No se preocupe, si es esto no más!! -le dije-
-Muchas gracias! Que esté bien! Tenga cuidado en la moto! -le dijo la Maca-
Y se fueron... Y con la Maca nos miramos, nos cagamos de la risa y comentamos la situación. Decidimos irnos y matar lo que quedaba de cerveza en el camino...
Y así empezó una linda y corta relación. A los pocos meses, le pedí pololeo. Me había enamorado en serio, y de ella.
Si. Le pedí pololeo.
Si weon, si ya sé que estaba pololeando. Ahora tenía dos pololas y una andante: Mónica, la polola otaku, de 17; Araceli, mi andante punk, de 13; y Macarena, polola y también punki, de 17.
Para mis cortos 16 años y sin un historial anterior de infidelidades, abarqué mucho y apreté poco. La aventura me duró un par de meses, desde Noviembre hasta principios de Marzo del año siguiente.
El primer error, fue haberle escrito a la Macarena el fotolog: "Estoy orgulloso de ser tu pololo".
La cagué po weon. Olvidé que la Mónica y sus amigas siempre me escribían en mi fotolog, y la Maca también, y así fue como me pillaron.
Yo no sabía que me había pillado. Por varios días traté de saber por qué no quería juntarse conmigo, porque no me decía nada más que excusas. "Tengo que ir al dentista", "tengo visitas", "estoy enferma", hasta que la obligué a decirme la verdad... por teléfono. Y así me pateó.
-No importa. Me queda otra polola y una andante -pensé-
Fue sin dolor, al menos para mi. Ella hasta el dia de hoy me odia, pero al menos tengo buena relación con sus amigas, que también son mis amigas ahora. Ahora la Mónica está casada y con una hija. Subió mucho de peso, demasiado, y al menos eso es algo que yo no podía haber soportado.
La segunda en dejarme fue Araceli.
La conocí cuando ella tenía 13 años, en 8º básico. Ahora había entrado a 1º medio y yo había pasado a 4º medio, y recién había cumplido los 17. Como a muchos les ha pasado, al entrar al liceo conoció a un niño punk y así fue cómo me dejó... también por teléfono.
-Hola mi niña! Cómo estás? -le pregunté- Cómo te ha ido en clases? Te acostumbras al cambio?
-Hola. Emm... si, todo bien. -me respondió fria-
-Qué te pasa? Llamaba para saber cuándo nos podemos ver...
-No me pasa nada, estoy bien. Sabes? Creo que ahora ya no nos podremos ver más.
-Por qué? Qué pasó? -le pregunté mientras sentía una espina en el corazón-
-Es que mira... Nosotros nunca nos podemos ver, porque mi abuela no me deja salir. Llevamos varios meses juntos y apenas nos hemos visto 3 ó 4 veces. Así no se puede tener algo. Ahora entré a clases y conocí a un niño y estoy saliendo con él.
-Qué? Pero si esto lo podemos arreglar! Puedo ir a buscarte al liceo y estamos juntos! -le dije urgido y con lágrimas en los ojos-
-No, no quiero. Te quise mucho, de verdad, y gracias por hacerme feliz, gracias por bancarte mis llantos y mis peleas en mi casa, gracias por cuidarme siempre, pero ya no quiero estar contigo. Estoy bien y feliz. -me dijo terminando la relación-
-Araceli, me estás hablando en serio? -le pregunté pensando que era una broma de mal gusto-
-Si, en serio. Cuidate mucho, ya? Que estés bien. Chao... -y colgó el teléfono-
No podía creerlo. De nuevo me dejaban por otro. Apenas tenía 13 años y tenía todo el cuerpo de una mujer adulta, hecha y derecha. Me sequé las lágrimas y me fui...
No weon. No me fui a la casa si creen eso. Me fui al liceo de la Macarena, que estaba cruzando la plaza donde había llamado a la Araceli.
Estuve esperándola un buen rato. No estaba seguro si ya se había ido o no, por lo que entraba a cada rato a preguntar si ya habían salido de clases, porque veía niñas entrar y salir a cada rato. Era un liceo de niñas.
Cuando salió, nos sentamos en una esquina de la plaza y sus amigas se quedaron mirando a lo lejos. Sentí algo raro en el ambiente.
Empezamos a conversar y terminamos peleando.
-Oye, por qué no vai a mi casa? -le pregunté algo molesto-
-Ah, no. No puedo. -me respondió-
-Pero por qué no? Nunca puedes estar conmigo y yo siempre estoy para ti.
-Pero eso es cosa tuya po. Yo no puedo dejar a mis amigos.
-O sea que preferí estar con tus amigos que conmigo? -pregunté decepcionado-
-Si. -me dijo desafiante-
-Ah, la raja. Gracias! -le dije de forma irónica-
-De nada.
-Sabí qué? Terminamos! -le dije enfurecido-
-Ah, si? En serio? -me preguntó-
-Si! En serio! Prefieres estar con tus amigos webeando, ir a tokatas con ellos, y a mi no me quieres ver. -le respondí-
-Si? Ok. Perfecto. Terminamos. Suéltame!
-Pero amor? Ya, no, broma. No quiero que terminemos. Solo quiero que pasemos más tiempo juntos. Crees que no me duele ver que pasas toda la semana saliendo con tus amigos y apenas te juntas conmigo?
-No, tú lo dijiste, terminamos. Me voy.
-Pero ya poh! Si lo dije de enojado! Perdón!
-Yapo weona! No lo hagai sufrir! No seai mala! -le gritaron sus amigas que estaban de público frente a nosotros-
-Sabí qué weon? Yo te quería de verdad. Estaba enamorada de ti weon, y me pateaste. Ahora me voy.
-Pero entonces no terminemos po. Maca, yo te amo, no quiero estar sin ti.
-No weon. Ya me pateaste. Y sabí que? Si weon, te cagué. Te cagué! Me comí a otro! -dijo restregándomelo en la cara-
-Pero cómo me decí esa wea justo ahora? Tú me habías dicho que no!
-Cuándo te dije esa wea? En la tokata del otro día te dije que me curé y me comí al punki rico que había...
-El weon de moika amarilla? -le pregunté seguro de mi sospecha-
-Si, ese mismo. Te dije que me gustan los minos de moika amarilla y me curé y me lo comí.
-Maca culiá mala!! No lo hagai sufrir!! Mala culiá!! Déjamelo a mi!! -le seguían gritando las amigas-
-Pero si me dijiste que no! -le grité llorando-
-Te mentí. Ahora me tengo que ir...
Y se fue...
Mis aventuras y desventuras... Vegetariano, rockero, lanzao a la vida, enamorado, solitario, triste, feliz.
miércoles, 22 de julio de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios
(
Atom
)
No hay comentarios :
Publicar un comentario
Hola! Ojalá comentes y me ayudes a difundir :)